¿Qué pasaría si nos quedamos sin anticongelante?
El líquido refrigerante es vital para que nuestro motor siga con vida. De hecho es un líquido que sirve para mucho más que simplemente refrigerar el motor: sirve para protegerlo, para conseguir que funcione con muy bajas temperaturas exteriores (sí, es anticongelante), protege de la corrosión y previene las formaciones de cal. Si este líquido pierde sus propiedades, perdería sus cualidades anticorrosivas, y por tanto podría poner en riesgo la integridad del motor.
Si nos quedamos sin líquido refrigerante, o el nivel baja poco a poco, es mejor que lo detectemos a tiempo antes de que sea demasiado tarde. Si no hay líquido en el circuito, o es insuficiente, diremos adiós al motor, sin vuelta atrás. En realidad, es muy raro que se pierda líquido refrigerante porque el circuito es hermético, está cerrado y está diseñado para que no se pierda siquiera una gota. Pero todo puede pasar, e igual que a veces perdemos algo de aceite, gota a gota, podría pasar lo mismo con el anticongelante.
¿Qué pasaría si nos quedamos sin aceite?
Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que el aceite es tan importante por su función como lubricante. Gracias al uso de un aceite lubricante, el motor puede soportar grandes esfuerzos en sus piezas móviles sin llegar a padecer roturas o fisuras por culpa del rozamiento y las elevadas presiones internas que soportan las piezas internas.
Ante la falta de aceite, las piezas internas pierden su película protectora (que es el propio aceite), propiciando así la aparición de rozamientos excesivos y la alta subida de temperaturas hasta que se llega a un punto de no retorno que es la rotura o "gripado" del motor, que se da cuando hemos perdido todo el aceite. En este caso, en motor muere en cuestión de minutos, al rededor de 15-20 minutos hacen falta para que los daños en un motor sin aceite sean irreversibles.
Eneko Martinez Fontecoba
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